Dr. Claudio
García Pintos (Argentina)
La naturaleza humana es infalible,
pero nuestra existencialidad se construye y desenvuelve sobre una sucesión de
aciertos y errores, propios y ajenos, inevitables y, en algunos casos,
necesarios. Nuestra existencia, sin
dudas, no es infalible.
Aciertos
y errores que nos ponen de cara a sufrimientos de distinto tipo. Vivirlos,
puede significar, en el mejor de los casos, que revelemos en nosotros mismos,
huellas de sentido. Sin embargo, muchas veces no podemos/sabemos encararlos, y,
en lugar de huellas, se generan en nosotros “heridas”. El problema no es, si somos o no somos
infalibles, sino cómo nos vinculamos con los errores propios y ajenos, cómo
convivimos con nosotros mismos y con aquellos que nos han lastimado u ofendido.
Y, por último, en quiénes nos convertimos cuando no podemos vivir la
experiencia del perdón y la
reconciliación.
Cuando
las “heridas” no le permiten al hombre,
descubrir el sentido de aquello que las ha ocasionado, la persona debe
aprender a perdonar para poder reconciliarse consigo mismo, con el otro y con
la vida misma.
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